miércoles, 18 de febrero de 2009

LAS PATRONALES DE LAS MATAS DE SANTA CRUZ


Por Joiffre Pimentel[1]

El presente ensayo se fundamenta en el tema de las celebraciones patronales del municipio de Las Matas de Santa Cruz, origen, evolución y características que hoy todavía se observan. Espero ser lo más justo posible con las versiones ofrecidas por las personas que entrevisté. De paso, pongo a disposición de todo este rico y documentado material, para que pueda ser de utilidad didáctica y de consulta.

Los antecedentes bibliográficos que revelan la existencia de Las Matas de Santa Cruz son escasos. El Padre Meriño, por ejemplo, en sus Elementos de Geografía Física, Política e Histórica de la República Dominicana, p. 162, anota que para 1894 el Congreso Nacional resolvió ensanchar la jurisdicción de la Común de Guayubín, añadiéndole las secciones de Las Matas de Santa Cruz y de La Loma (de Castañuelas) que antes formaban parte de Montecristi, que era Cabecera de Distrito desde 1879. Hasta ahora no existen fuentes fidedignas que hablen sobre el topónimo de nuestro municipio.

El nombre de Las Matas de Santa Cruz parece originarse de una leyenda poco confirmada sobre un caballero español, de apellido Santa Cruz, supuestamente un comerciante de campeche y guatapaná, quien solía establecer su punto de comercio en un lugar poblado de matas. Los lugareños acudían a este lugar a venderle productos, y dada la costumbre de los encuentros para comercializar, la gente empezó a llamar a este punto de encuentro Las Matas de Santa Cruz. Para 1939, su población era de apenas 259 habitantes. La sección es elevada a Distrito Municipal en 1975, y más tarde, en 1986, por Resolución Congresional, alcanza la categoría de Municipio.

De acuerdo con el Censo de 1993, este municipio alcanza una población de 12569 personas (6597 hombres y 5972 mujeres), tiene una superficie territorial de 90.43 Km² y lo conforman tres secciones (Santa Cruz, La Horca y Los Amaceyes) y unos 14 parajes.

En el aspecto que concierne al origen y evolución de las fiestas patronales en el municipio, las tradiciones orales remontan sus inicios al 14 de septiembre de 1940, cuando fue inaugurada la Iglesia de El Cerrito, o de La Santísima Cruz. Las actividades que culminaron con la construcción de esta iglesia estuvieron presididas por doña Manuela Pimentel y el señor Emiliano García (quien era para ese entonces maestro de escuela y un incansable promotor cultural). Entre otros enseres que adornaron el sagrado edificio, el altar fue traído desde Colombia. Por toda una semana se hicieron festejos que incluyeron competencias variadas: Subida al Palo Encebao, corrida de burros, corrida en sacos, juegos de pelota, etc. El pueblo compartía todo el esplendor y la alegría de estas festividades. A poco Doña Manuela (Nena) Pimentel enloqueció y luego murió en 1942, después que se realizara la Mensura Catastral en la otrora comuna, que pertenecía al Distrito Catastral No. 11 de Guayubín.

Es a partir del año 1970, coincidiendo con la fundación del Club Cultural JETHOFU, cuando empezaron a celebrarse las Fiestas Patronales de la Santísima Cruz con las características que hoy conservan, que se extendían desde el 24 de abril hasta el 3 de mayo, día de la patrona, culminando siempre con un hermosísimo desfile de la reina de turno. Igual que en las viejas tradiciones del 14 de septiembre, las festividades incluían un sinnúmero de actividades culturales, culinarias y deportivas. En mayo también se celebraban Las Flores de Mayo, y a finales del mes se remataban los jolgorios cubriendo de vistosas flores una gran cruz de palo. Eran tardes bellísimas, en las que se congregaba toda la comunidad: Niños y niñas, adolescentes y adultos, todos ataviados de blanco limpísimo. Además se adornaban algunos burros y caballos con guirnaldas y flores. Para esa ocasión se amenizaban juegos populares, tales como el de Palo Encebao, Carrera de Sortija, Rally de Burro y en Sacos, el Tesoro Escondido, Maratón, deportes, etc.

Las festividades en honor y gracia de la Santísima Cruz, patrona del municipio de Las Matas de Santa Cruz, han cambiado mucho y en consecuencia, hoy en día no se observa ese esplendor que se cuenta que exhibieron anteriormente. Sobresalen las francachelas, la publicidad de las bebidas alcohólicas, fiestas escandalosas y nada de sana cultura que promueva la armonía familiar. En este mismo tenor, el ya afamado escritor y folklorista dominicano, Pedro Antonio Valdez (La Vega Real, 1968), en su novela Carnaval de Sodoma (Alfaguara, 2001, pág. 128), “al hablar sobre las fiestas patronales —afirma—que eran una celebración en la que se repartían con desvergüenza el vicio y la virtud, ya que mientras unos se iban a rezar a los templos, otros se embriagaban por las calles, conviviendo en incomprensible armonía.”

En conclusión, las patronales del pueblo de Las Matas de Santa Cruz empezaron a celebrarse el 14 de septiembre de 1940, gracias a la participación filantrópica de doña Manuela Pimentel y el maestro Emiliano García, a propósito de la inauguración de la Iglesia Santísima Cruz; a partir de 1970, con el auspicio de los fundadores del Club JETHOFU, que las fiestas patronales cambian de fecha y se amenizan desde el 24 de abril hasta el día consagrado a la patrona (3 de mayo). Actualmente se conserva esa última fecha, pero desprovista de todo el esplendor y el regocijo que la distinguía, y sin la entrega incondicional que mostraba antes la gente.

[1] Poeta, narrador, dramaturgo, investigador literario, corrector de estilo y prologuista. Dominicano. Nacido en Yaguarizo, Las Matas de Santa Cruz. Ha publicado Versión de la Luna. Ganador de los primeros lugares en cuento y poesías en diferentes certámenes celebrados por prestigiosas instituciones culturales del país. En la actualidad se prepara para propinar una nueva embestida al mundo escritural con un libro de cuentos y un poemario. Estudia la carrera de Educación, mención Filosofía y Letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

miércoles, 11 de febrero de 2009

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